el tipo se la veía y tal. claro que no me mostraba específicamente yo. era la premonición la que le hacía entrar en el cuerpo un sarmiento y un quiroga, un mitre y un peñaloza, un balbín y un perón. y le daban unas ganas de la gran bobbit-t y tal. ni que yo fuera un batallón de chiquicientas pampayrunas. hay que ver lo que hace una buena crónica de partes, un brillito cusifai en los pezones y una pitada virgen de coxal.
y tal que me dejó a cambio de un orlando de mañana y un verlaine de tarde que le secaban todos los flancos y los ramboses de la noche.
no me sacrificó tal trueque. pasé unos tiempos con dos alfajores, un cacho de dulce de batata, un paquete de clavos para masticar y un video de arjona que me gritaba: “ su figura ya no es la de los quince”.
y aquí quedarían al pelo unos puntos suspensivos para combinar con la cursilería. pero no. porque me hacen recordar tales lunares que le besé como si fueran estampitas de san martoloveo y del poco valor que tengo para dejarme amar sin reservas.
y tal que me dejó a cambio de un orlando de mañana y un verlaine de tarde que le secaban todos los flancos y los ramboses de la noche.
no me sacrificó tal trueque. pasé unos tiempos con dos alfajores, un cacho de dulce de batata, un paquete de clavos para masticar y un video de arjona que me gritaba: “ su figura ya no es la de los quince”.
y aquí quedarían al pelo unos puntos suspensivos para combinar con la cursilería. pero no. porque me hacen recordar tales lunares que le besé como si fueran estampitas de san martoloveo y del poco valor que tengo para dejarme amar sin reservas.
